En los verdes campos de Tepatitlán, entendemos que la excelencia no se apresura. Como un buen sastre selecciona su tela, nosotros cuidamos cada detalle: desde la salud de nuestras vacas hasta el último paso del proceso artesanal.
Sin aditivos, pureza de los Altos.
Vacas libres producen oro blanco.
Hilado a mano, textura elástica perfecta.
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El rey del fundido. Sabor mantequilloso profundo.
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La tradición de Jalisco en su máxima expresión.
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Espesura natural, sin estabilizantes.
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Batida lentamente. Color oro natural.
AñadirNuestra identidad está forjada en la tierra roja de Jalisco. No solo hacemos queso; embotellamos la cultura de los charros, la elegancia de las haciendas y el trabajo duro de nuestra gente. Lácteos Casillas es un tributo a México.